Brené Brown, profesora e investigadora en la Universidad de Houston, afirmaba en su libro “El Poder de Ser Vulnerable” tras más de una década de investigación que “Ser Vulnerable no es ser Débil”. La lectura de su obra y especialmente la frase que he señalado, llamó poderosamente mi atención y me hizo reflexionar hasta el punto de escribir el presente artículo con homónimo nombre y que tienes en tus manos. Antes de seguir leyendo, me gustaría que te tomases un tiempo para reflexionar y contestar a esta pregunta: ¿qué es para ti la Vulnerabilidad?
Por cultura, nos han enseñado a ocultar nuestras emociones, nuestros sentimientos, todo lo que nos hace sentir más frágiles, más indefensos y menos válidos, escondiéndonos tras una máscara para protegernos de los juicios, del rechazo, … Por el mismo motivo y sin darnos cuenta, es frecuente que caigamos en la dinámica y costumbre de huir de todo aquello que nos recuerda que no somos perfectos, que cometemos errores y que de alguna forma nos hace pasar vergüenza.
Fortalezas y Debilidades
Todos tenemos nuestras zonas vulnerables, como el “talón de Aquiles”, aquellas que no nos gusta mostrar a los demás, pero si somos capaces de aceptarlas se convierten en Fortalezas, y en una oportunidad de aprendizaje para crecer y avanzar. Pero… ¿estamos educados y entrenados para aprender a hacerlo?
Son múltiples los beneficios de mostrarnos tal como somos, sin pretender esconder nada, ya que nos permite, por ejemplo, conectar con las personas, que saquemos a la luz nuestra parte más humana para que quien nos vea y nos escuche establezca una conexión más íntima y auténtica. En definitiva, que transmitamos verdad, lo que realmente somos generando un ambiente de credibilidad y confianza.
Por ello, ser vulnerables implica el compromiso de ser sinceros con nosotros mismos, estar alineados en lo que pensamos, decimos y hacemos para mostrar naturalidad, verdad (con nuestras Fortalezas pero también con nuestras Debilidades), y ser fuente de inspiración para aquellos que identificados con nosotros encuentran la motivación para dar el primer paso y trascender su situación.
Confianza en uno mismo
La confianza en uno mismo es clave para ante el miedo a la incertidumbre, a lo desconocido pongamos la atención en aquello que podemos gestionar y no en la expectativas de lo que puede ocurrir y no sabemos con certeza si pasará.
Por lo que en el momento en que reconoces en ti “El Poder de Ser Vulnerable”, te concedes el permiso de hacerte visible siendo tú mismo/a. ¿Y tú? ¿Te permites conectar con tu vulnerabilidad a la hora de “Hablar en Público”?
Como dice Brené Brown: “Puedes elegir valentía o puedes elegir comodidad, no puedes tener ambas”.
¿Entonces? ¿Te atreves a arriesgarte?
Si la respuesta es sí, pues adelante, ¡a disfrutar!